Cómo cayeron los narcos más poderosos, en Colombia y Venezuela

-El ex director de la Policía Nacional colombiana, general Oscar Naranjo, lanza un libro de obligada lectura para comprender las transformaciones en el entorno de seguridad a ambos lados de la frontera

Crímenes sin castigo | 14 de noviembre de 2021

Libros y más...

Oscar Adolfo Naranjo podría ser un periodista frustrado. Pero ha sido definitivamente un policía muy exitoso. Bajo su conducción, la Policía Nacional de Colombia llegó a ser uno de los cuerpos de cumplimiento de la ley más respetados del continente. Durante su carrera de 35 años, hasta hacerse general y director de la institución, forjó una imagen de funcionario incorruptible y eficaz. Al pasar a retiro, en 2012, continuó su carrera como asesor internacional, negociador plenipotenciario con las FARC y vicepresidente. Ahora, Naranjo incursiona en las lides de la comunicación con su primera obra, Se creían intocables (Bogotá, 2021). En estas interesantes páginas narra, con lujo de detalles y a veces en primera persona, cómo fueron las investigaciones que permitieron las capturas de “una generación de peligrosos criminales”. Los verdaderos protagonistas de estas historias son agentes, a menudo anónimos, que arriesgaron sus vidas en pesquisas encubiertas y labores de inteligencia, e igualmente los delincuentes que llegaron a hacer de Colombia uno de los países más violentos del mundo. Los hechos relatados por Naranjo abarcan un cuarto de siglo, desde las caídas de los carteles de Medellín y Cali hasta la captura de Daniel Barrera, gracias a la fractura del cartel del Norte del Valle. Y sí, tal y como lo podría sospechar algún lector interesado en tales procesos, muchas de estas operaciones culminaron en Venezuela. Naranjo hace un recuento de los casos de alias Martín Llanos, el Loco Barrera y, desde luego, Valenciano, líder de la temible oficina de cobro de Envigado, apresado en Maracay gracias a una vigilancia a su pareja del momento. Este general, sin embargo, no desliza ninguna crítica hacia la actitud de las autoridades venezolanas, muchas de las cuales han terminado señaladas de complicidad en el tráfico de drogas de los exponentes de este cartel. Tampoco las elogia. Pero su relato, valioso por venir de quien lideraba al cuerpo investigativo colombiano, deja la impresión de que, más allá de los señalamientos procedentes de EEUU, existía cierta cooperación en el plano netamente operativo entre las autoridades venezolanas y las colombianas. Una cooperación selectiva. Desde luego, el libro de Naranjo no habla de guerrilleros sino de elementos que, en muchos casos, provenían del bando contrario, es decir, de las filas de las autodefensas. Quizá las páginas más reveladoras de esta obra describen el nexo entre la banda de sicarios y traficantes de drogas de Marcos Figueroa, alias Marquitos, y Juan Francisco Gómez, Kiko, quien llegó a ser gobernador del departamento de la Guajira, limítrofe con Venezuela. Según Naranjo, uno de los factores que consolidó esta alianza entre políticos y criminales fue el tráfico de gasolina desde Venezuela. Marquitos, como muchos otros, también se ocultó en este lado de la frontera. El libro de Naranjo aporta valiosa información para quienes intentan conocer a fondo la complicada situación de seguridad ciudadana en Colombia, y también en Venezuela.

últimas noticias

Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional.

Suscribirse

Suscríbete a nuestro listado para recibir por correo las noticias más destacadas